miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Qué estoy buscando en América?

Amigas y amigos, algunos además de yo mismo nos habremos planteado la pregunta ¿Qué está buscando éste en América? Algunos lo entendéis ya y otros no lo tenéis, o tenemos muy claro. Para buscar solución a esta pregunta, y a las otras muchas que me surgieran comencé a buscar, y es la historia de esa búsqueda la que a continuación relato:

Ecuador, ¿te dice algo?

Quizá hay mucho desconocimiento de éste país por allá por España, pero de lo que todo el mundo está seguro, y si no es así, puede deducir con sencillez, es de que por aquí pasa "El Ecuador". Así que en mi búsqueda, me dije, si he aterrizado aquí será porque tengo que buscar ahí mismo, en la mitad del mundo. Hacia allí me dirigí.

La verdad es que al principio me costó, no me ubicaba bien. Verdaderamente, siempre tuve mala orientación...

Hay veces que las respuestas están bajo tus pies, y no te das cuenta.





















De repente caí en la cuenta de algo importante: desde siempre he continuado una formación, que me llevó a ser ingeniero y he seguido ejerciendo la profesión, así que quizá tenía que utilizar algo de lo que aprendí durante este tiempo. Busco un centro, la mitad del mundo. ¡Qué mejor que utilizar la tecnología! Y para encontrar un punto, amigos, no hace falta tener una buena orientación, no. Lo que hace falta... ¡Es tener un buen GPS!



Con todos ustedes, Fer situado en la verdadera mitad del mundo. La otra es la comercial. En el año de 1736, un grupo de expertos liderado por el francés La Condamine, acometieron una de las empresas más grandes jamás intentada, la de situar el lugar exacto por donde cruza el ecuador. Conmemorando el acontecimiento, se alzó un enorme monumento ecuatorial. Años más tarde sabríamos que se equivocaron por unos metros. Pero dejemos el monumento en su sitio, que con las técnicas de aquellos años, se puede decir que no tuvieron mal tino. Además, a ellos debemos el nombre del país en el que me encuentro: Ecuador.
Una vez alcanzado este punto, fui testigo de una serie de experimentos curiosos como el famoso efecto de Coriolis que hace que el agua gire en diferentes sentidos a uno y otro lado de la línea, y cosas de esas que aparentan no tener mucha importancia pero la tienen a grandes escalas. Tras éstas experiencias equinociales, me dije - ¿Es ésto lo que buscabas? - Tuve claro que no tenía nada claro, luego tenía que seguir buscando.

Busca la Paz

Quizá lo que necesitaba era tranquilidad, para poder pensar en todo y en nada, y así seguir la famosa búsqueda. Decidido, me iría con mi amigo IronMan Helio a su casa de la costa. Él vive en el campo en un entorno rural, donde verdaderamente, se encuentra la paz. Y si no, aquí os muestro un par de evidencias de la tranquilidad que se respira allá.















Tras dormir una siesta en la hamaca que podéis observar debajo de la casa y preguntarle a las gallinas y a los chanchos, saqué diversas conclusiones. Como siempre, el trato excelente de la gente de allá, y el bañito en la playa que tanto anhelaba, me sirvió de mucho. Pero las conclusiones no iban más allá del placer terrenal y sensorial. No servían, o al menos eso creía yo, como respuestas a mi búsqueda. Así que al día siguiente, desperté con los sonidos de los gallos y partí a viajar yo solo. Quizá viajar solo me haría reflexionar.

Busca la Fiesta

El autobús en el que viajaba recorría la "Ruta del Sol", que no es más, ni menos, que una carretera que sigue la costa del Océano Pacífico del Ecuador, recorriendo pueblos en los que me pararía sin dudarlo, pero como el tiempo es algo extraño que no para de avanzar, me es imposible parar en todos los pueblos, así que llegaría a uno y allí continuaría mi reflexión, esta vez, solitaria.
En el camino aprendí a buscar el reflejo de cualquier cosa para observar mi rostro por pura curiosidad y no por estética, y a dejarme llevar por las páginas de un libro para poder conversar y que me sirva de compañía. Aunque si bien es cierto, estaba sólo porque así lo deseaba, pues no faltan conversadores habituales en los autobuses, que preguntan qué haces aquí, y respondo, de paseo, y preguntan, tú sólo, y respondo, no, estoy hablando con usted.
La Ruta del Sol me llevó a un lugar llamado Montañita, que si aún no es famoso en todo el mundo, es porque todavía es pronto. Imaginaos, un pueblo de surfers, de hippies, de rastas, de música, de diversión, con playa enorme, pequeño, lleno de gente joven del mundo entero.¡¡Toda una fiesta!!

Pero, ¿qué hago yo sólo, sin nadie que me acompañe a la costeña fiebre del sábado noche? Pues gracias al consejo de una gran amiga, me fui a la playa, a observar la luna y a hacerme preguntas, sintiendo la brisa de la noche marina. Allí entendí que estés en el Pacífico, Atlántico o Mediterráneo, sentado en la noche junto a la orilla del mar provoca una sensación única, y todos aquellos que lo han hecho la conocen. Los que lo han hecho conmigo, ya sea en Vigo, en Villasart de Mar, en Oropesa, en una playa perdida del sur de Francia, o en Brighton Beach, conocen bien la sensación a la que me refiero. Tras este momento marítimo, todo estaba hecho, sólo fue pedir un ron banana y comenzar la fiesta. En tan solo 5 minutos ya conocía a un estadounidense, dos finlandesas, un israelí, un peruano, un francés, y... ¡¡los primeros españoles con los que me cruzo desde que estoy aquí!! Lo que vino después, fue que bailé y disfruté mucho, además de practicar inglés y frances. It was really cool. Très drole!!
















Debido al éxito de este pueblecito, decidí quedarme una noche más, pero ésta no fue tan movida, debido a que la capacidad de farra del cuerpo humano es limitada, como pudimos entender los amigos y yo mismo.

La fiesta me ayudo a renovarme, y la lucha contra las olas nada pacíficas me refrescó las ideas, pero aún me faltaban pistas, tenía que seguir buscando qué estaba yo haciendo aquí, en la tierra del maiz.

El atardecer

De regreso a Quito quise conocer la ciudad más grande y populosa del Ecuador, Guayaquil.

Me dirigí al Malecón 2000, que es un paseo precioso cuya construcción comenzó en 1998 con el objeto de darle otro aire a la ciudad. En mi opinión, se trata de ocultar la pobreza, en vez de erradicarla, e intentar confundir sin mucho tino a todos los turistas que por allí se crucen. Pero no vamos a dejar de aceptar que el paseo es bonito.


Al final del paseo llegué a la peña Santa Ana, otra remodelación en el proyecto de "tapado" del alcalde, Jaime Nebot. La verdad es que aquí se le vio el plumero, pues sin duda, lo remodelado es magnífico, pero sólo hace falta volver la cabeza para observar que no es oro todo lo que reluce. Las fotos que muestro a continuación están tomadas a 10 metros de distancia una de la otra. Contrastes.















En lo más alto de la peña, me senté a conversar con "El Amor en los Tiempos del Cólera" de García Márquez, a quién dedico esta entrada (y a vosotros, siempre). Allí observe uno de los momentos más bellos al alcance de muchos, que nunca dejará de sorprendernos, el atardecer. Todos los españoles que estaban por España, lo sentistéis antes, y me mandastéis ese color eterno que yo observaría horas después. Gracias.


Las respuestas

Estando en lo alto de la peña, con el color del ocaso en mi mirada, sólo allí entendí que la vida tiene muchas formas, y ésta es una más de vivirla. Que la paz, la soledad, la fiesta o la contemplación son la misma respuesta a todas mis preguntas, que tenía que dejar de buscar y empezar a encontrar, para de esta forma encontrarme. La respuesta que estaba buscando la hallé: la vida no debe ser una eterna búsqueda, sino un eterno encuentro, que cada uno ha de vivirlo como realmente lo desea. Por tanto, es aquí donde puse fin a las preguntas y comencé a vivir encontrando, en el largo camino a recorrer. Quizá fue meses antes cuándo me di cuenta de ésto, aún sin saberlo.

Éstas son las respuestas que yo encontré. Hay muchas más, al igual que muchas formas de vida, por supuesto, y éstas son las que cuando vayamos encontrándolas, hemos de compartir. De ley.
Un abrazo enorme desde la tierra del maíz.

FER

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que grande Fer¡¡¡ y como me alegro... perfecto despues de una noche de melancolía (que nunca viene mal jeje) acabar con un fiestón.. y esk nunca sabes lo que te espera.. ni lo que queda por venir'' me encanta tus respuestas¡¡¡ Te kiero''' Sarita

Unknown dijo...

Que genial tio, sigue viviendo experiencias y aprendiendo de ellas. A veces tienes el conocimiento a la vuelta de la esquina y otras veces te tienes que ir hasta el centro del globo para que las respuestas vayan llegando.

Sea con lo que sea, no pierdas esa sonrisa y tan pronto como puedas regresa para compartirla con nosotros.

Anónimo dijo...

Joder Fer!! Se me ponen los pelos como escarpias al leer tu blog. Chacho piensa en dedicarte a otra cosa. Me alegro mucho de que estés disfrutando alli porque sé que te apetecia mogollon y era uno de los sueños de tu vida, sin embargo desde aki se te echa de menos. Me encantan las fotos y la historia que vas contando de los sitios donde has estado y no dudaré en ir mirando el blog en dias proximos para saber como continua tu fascinante aventura:-) Un abrazo enorme Gran Viajero. Al

Anónimo dijo...

Nos estás creando adicción a leer tus posts Fer! Estoy con Alber, un año de estos te veo firmando portadas de tu libro de viajes en el Retiro.
Qué grande, hoy fui allí a correr lloviendo, lleno de casetas de libros, y me acordé de tí y de las buenas tardes que hemos pasado ahí.
Estoy seguro que se repetirán, pero antes, cumple tu sueño y sigue haciéndonos disfrutar.
un abrazo manito ;)

Freya dijo...

No hay palabras, solo sentimientos... Disfruta de lo que vives y recuerda bien lo que miras con el corazón, pues el regreso está cerca y necesitaremos respuestas a nuestras preguntas.
Desde VK con amor!
Maria