Cuando vuelva encontraré el equilibrio: he de devolver las siete horas que me prestaron, compensar las despedidas con bienvenidas y pasar de la morriña y el disfrute a la cercanía y la nostalgia. Imagino que tras una sucesión de encuentros y nuevas emociones, empezaré a darme cuenta de que he vuelto y de la aventura que he vivido, pues ahora mismo siento como si siguiera rumbo a algún otro lugar, aunque al fin y al cabo sea siempre así, pues la vida no es más que un gran viaje a diferentes lugares, del mundo, de la mente, del corazón.
A unos cincuenta minutos para aterrizar en Madrid, de lo que estoy seguro es de que la decisión de hacer este viaje fue... perfecta. Al principio me planteé mucho si así lo era, desencuentros con la Sociedad, pero tras seis meses de encuentros, paisajes y diferentes realidades, ahora sé que ésto era lo que realmente yo quería vivir. Elegí esta parte de mi vida a mi estilo y al del que los nuevos mundos me indicaran, así es como partí a volar hacia mi destino, nunca más arrastrarme a por él. Como también elegí pasar los últimos días de la aventura en el país que me vio nacer de nuevo: el lindo Ecuador, y su linda gente: Elio, Juanjo, Gina, Tikayri, Kris... y una mención especial para la Paty, y para su familia, que me acogieron en su casa como uno más. Pati, sigues siendo mi mejor amiga en América, incuestionable.
Estos días en Ecuador, aún siendo el sabor a despedida, no dejaron de ser memorables y únicos, pues este país no defrauda sino que se supera. Aparte de pasear y trotar por los recuerdos quiteños, pude conocer a un nuevo amigo, el gran Juanjo; pude ver el otro lado de Quito desde el parque Metropolitano; por fin probé el mítico canelazo y al amigo Cuy; visité la ciudad de Baños.
Baños se cayó en la ladera de un volcán activo, de los que estallan algunos días impares, y no arrasan con la ciudad porque cierta Virgen les protege y ya tiene que estar con agujetas la mujer. Además de este detalle, otras montañas verdes espectaculares rodean Baños y, como su nombre indica, existen multitud de baños termales para meterse hasta de noche en la sopita calentita. Enormes cascadas, balnearios con masajes, jacuzzis y acceso a amplia variedad de deportes extremos. Entre ellos... ¡puenting! Así que allá voy...
Además, en Baños hay una buena farra y unos chavales espectaculares que compartieron su casa para que Pati y yo pasásemos la última noche: Ovidio y JuanK ¡gracias, locos!
Después de todo este tiempo, sé que faltan cosas por hacer: conocer más rincones de Ecuador, adentrarme en la selva en busca de chamanes, llegar a los glaciares argentinos, los lagos chilenos, el fin del mundo, y, vencer al maldito Pichincha que nunca se dejó ver. Siempre hay que dejar cosas por hacer para tener que volver, que así sea. Aunque tengo otras muchas razones para hacerlo.
Estoy viendo España a través de mi ventanilla. Se acerca el final de una historia. Fui a América a por historias y ahora una acaba, para que puedan empezar otras que sigan haciéndome sentir vivo y con razones para sentirlo más que nunca.
No quiero despedirme sin antes resumir en un poema de Benedetti algunos de mis sentimientos. Hay muchas razones para cerrar el viaje, el blog y esta dedicatoria a todos vosotros, los que me leeis, con este poema. Los que las saben, les llegará, los que no, espero que les llegue.
Sin más, me despido. Ha sido todo un placer.
Para cualquier cosa, nos vemos por el mundo.
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
FER