jueves, 21 de agosto de 2008

La... ¿Paz?

Primero, disculpadme por no seguir el orden cronológico del viaje, ya que en esta ocasión me tomo la libertad de saltarme el capítulo de Brasil. Para todos aquellos (en especial a la gente que conocimos allí) que lo estaban esperando, deciros que lo bueno a veces se hace esperar y que intentaré, en unos días o quizá en meses, describir lo que Blanca y yo vivimos allí.

Ahora estoy demasiado emocionado con la intensidad de la ciudad de La Paz, como para no dedicaros estas líneas.

Lo primero, que mi compañía cambió en Buenos Aires. Mi niña del alma se fue a Madrid a seguir haciendo realidad nuestros sueños... Y aparece nueva compañía... ¡¡Ka!! (Para la gente de Ecuador, más conocida como "la Carito"). A continuación, una fotillo de nuestro encuentro en Buenos Aires.



Después de varios trayectos... llegamos a La Paz, bien entrada la noche. Como dijo un viajero que se nos cruzó... parece que se ha caído el cielo. Desde el aeropuerto, a 4000 metros de El Alto, hasta La Paz (3600), nos deleitamos con las miles de luces que escalaban la ciudad, por donde quiera que mirases.

Tomar aire, que la altura se nota. 3 escalones y ya hay que parar a descansar. Despacito, sigiendo buen ritmo. Dejarse llevar. Bienvenidos a Bolivia. Bienvenidos a La Paz.



Tuvimos conversaciones politiqueras con el dueño del hostal, obligadas tras la situación que se vive en el país, y esperemos que se arreglen que lo último de lo último ha de ser la pelea entre hermanos.

Muchas sensaciones juntas en la llegada hicieron difícil conciliar nuestro sueño. Más por Ka que vivía más adelantada en el tiempo. En nuestro tercer día podemos afirmar que ya podemos dormir bien y que podemos subir hasta 5 escalones sin cansarnos.

Al día siguiente nos lanzamos a vivir la ciudad: desayuno rico (mate de coca y salteñas, ambos imprescindibles) y a dejarnos llevar. Detrás de la céntrica plaza de San Francisco hay un mercado. Comienza con el mercado de brujería, donde puedes encontrar remedios para todo, Ekekos y fetos de llama, entre otros. Para los curiosos, los fetos de llama se entregan como ofrenda a la Tierra o Pachamama para honrarla, y los Ekekos son unos muñecos con bigote a los que también se les hace ofrendas, pero chiquitas: existen miniaturas de cualquier cosa que el Ekeko te concede si se las ofreces santificadas por uno de los sabios yatiris. Curioso el bigote del Ekeko, pues resulta que este personaje se volvío mestizo para burlar la presión de los españoles, allá por aquellos años de conquistas. De ahí que le saliera bigote.

Más arriba siguen calles y calles de mercado, muy indígena, y donde creo que puedes encontrarlo todo, preguntando, o perdiéndote. Compramos fruta, agua, y nos embarcamos en la primera furgoneta que decía "La Ceja", casi sin pensar. Ésta sube y sube, hasta que se acaba el mercado, y sigue más arriba, mucho más... Hasta llegar a "El Alto" (claro). Allí pudimos comprobar lo increíble de ésta ciudad: la palabra más adecuada sería "inestabilidad", cuando observas con cuidado que nunca acaban las casas, los volcanes imponentes, a esa altura, al borde...

Tihuanacu

Al día siguiente, fuimos a visitar las ruinas de Tihuanacu. Éstas pertenecen a la civilización del mismo nombre, que en su día fueron conquistadores y se extendieron a base de bien (lo que sería ahora sur de Perú, Bolivia, norte de Chile y norte de Argentina...). Cosas muy curiosas allí, relato algunas de ellas, y los que más sepan del tema o tengan tiempo para cotillear en internet, que me cuenten:

- Los Tihuanacus hicieron, allá como 1400 años antes de que llegaran los españoles, unas figuritas de cerámica de un personaje con bigote (español total, un Don Quijote diría yo), y un japonés perfecto. Y yo siempre pensé que los indígenas nunca tuvieron bigote, ni eran japoneses. Bueno, todo ese misterio unido a que el guía no le prestó atención a este hecho... Supongo que se trata de algún secreto que nos quieren ocultar.

- ¿Cómo llevaron esas moles de piedra hasta allí? Había piedras de cientos de toneladas, y como también es conocido, estas civilizaciones nunca inventaron la rueda. Bueno, como hay explicación para todo, se ve que el lago Titicaca antes era mucho más grande (llegaba hasta Tihuanacu), entonces llevaron las piedras desde el lago hasta el centro ceremonial: ¡en islas flotantes! Sí, islas hechas de totora, que flotan, y así pueden llevar las piedras. Nuestro libro no se queda corto en la ensoñación, pues no dice nada de islas flotantes, sino que las traían usando troncos, ¡que cogían a cientos de kilómetros de allí, y cuesta arriba! Ahora queda preguntarse cómo traían los troncos...

- ¿Porqué nadie se pone de acuerdo? Nuestro libro nos habla de que los tihuanacus tenían 4 niveles en su filosofía: inframundo (serpiente), terrestre (puma), celestial(cóndor) y agua (pescado); el guía nos dijo que había 3 niveles, olvidándose del inframundo, ¿y la serpiente? Pues símbolo de la fertilidad... El libro dice que los tihuanacos pasaban del Sol, era algo más en el paisaje; el guía nos dijo que el dios supremo era el dios Sol y que aparecía por todos lados... Supongo que depende de quien te las cuente. Las conclusiones a las que llegamos son dos:

1- Nada es como dicen que es. Seguro que los tihuanacus creían en 5, 6 o más niveles, o en nada de eso.

2- Todo es cierto. Las historias de la boca de la gente, o de un libro, sean leyenda o no, son las que conforman y confirman todo este misticismo, así que creamos en ello. O como quieran.

Podría contar un sinfín de anécdotas más, contradicciones, asuntos inexplicables... Pero basta que elijáis cualquier civilización, indaguéis y descubráis los misterios que encierran. Por ejemplo, la civilización occidental: pensad un poco y veréis lo raros que somos.


Sensaciones

Almuerzos en la parte de arriba de los mercados, mokochinchi (bebida rica de durazno deshidratado), mate de coca, ensaladas de frutas infinitas; la timidez indígena, su tranquilidad, una calle de puros libros, siga no más, aquisito, caserito, ya...; 4000 metros de sensaciones; y el espectacular, único e inigualable Helado de Canela (con empanadas de acompañamiento, si gusta el señor).

Por último, contar que hoy conocimos a Doña Rosa, y nos echó las hojas de coca para ver nuestro futuro. La conclusión, con Ka y conmigo, fue la misma: tenemos y tendremos mucha suerte, siempre, así que con sonrisas plenas partimos felices de La Paz a nuestra siguiente etapa: los salares, volcanes, Potosí... Allí nos vemos.

No me puedo despedir sin dejar a Ka que ponga unas palabrillas:

menos mal que no he escrito yo pq sino el blog del Fer hubiera sido interminable!!! Bueno, deciros que la Paz es la cuidad "menos ciudad" que he visto hasta ahora.. es totalmente otra historia.. y cuesta pillarle el ritmo, la altura es la leche!!! Pero estamos los dos mu emocionaos.. y nos faltan días para hacer todo lo q se pudiera hacer aca! Un bso pa tos!!!!

Ka y Fer


viernes, 8 de agosto de 2008

Agua

Hola gente!!! En un enlace a la derecha, podéis ver lo bonito que quedaron las aportaciones para el segundo jueguecillo. Sois la caña todos, con vuestros comentarios, e-mails, cariños varios, etc, etc. Os mandamos, ahora desde Buenos Aires de nuevo, un abrazo enorme, enorme, y a continuación, sigo poniéndoos al día con nuestro viaje, aunque siga un poco desfasado.


Dejamos Mendoza y tomamos rumbo a Brasil, pero antes hicimos unas paradas, y todo eso es lo que se cuenta por aquí:

Salimos de Mendoza. Más y más kilómetros de bus para ir hacia el noreste. En Mendoza habíamos decidido hacia donde dirigirnos. Grandes dudas nos surgieron: Santiago, Córdoba, Salta... Pero algo mágico sucedió:

- Es verano, y no hemos estado en la playa ni en el calorcito. Me gustaría ir a la playa y al calor- dijo Blanca.

- Pero... aquí, en el hemisferio sur, es invierno, y hace mucho frío en los sitios de playa - dijo Fer.

- Algún sitio tiene que haber, aunque esté un poco lejos - insistió ella.

- Sí, hay uno - dijo Fer, con cierta ironía - Río de Janeiro en Brasil -. Tras ello Fer soltó una carcajada que venía a confirmar que lo dicho era una más de sus bromas, pues Río de Janeiro estaba mucho más lejos de lo probable (3400 km, por ejemplo).

- Perfecto, me gusta. Vamos - dijo Blanca, sin dudar, y manteniendo un semblante confiado que expresaba, de forma inequívoca, que ella no estaba de broma.

Primero lo asimilé, luego sonreí, ahora sin ironía, y me dije - ¿porqué no? - al fin y al cabo, ¿a qué he venido a América? Pues eso, he venido a jugar. Así que de locos, ¡¡¡rumbo a la samba!!! Gracias Blanca por dejar que la emoción guíe nuestro viaje.

De Mendoza a Rosario, ciudad natal del Ché, donde el general Belgrano, años antes de que naciera aquel soñador, levantó por vez primera la bandera argentina. Allí pasamos unas horas, comiendo lomitos en el río Paraná (que significa "parecido al mar" y es que es enorme), y otra vez a pasar noche viajando en nuestro amigo bus.

En dos noches y un día pasamos de las viñas y el "aquí nunca llueve" de Mendoza, a las palmeras y el "aquí nunca hace frío" de la selva. ¡Lo logramos! Nuestra huída del frío había llegado a su fin: chanclas, pantalón corto, manga corta, y a disfrutar del invierno argentino en ...

Iguazú

Ahora, voy a tomar un tono más serio en mi relato. Más que serio, sería solemne.
En Iguazú, lejos de ser diferentes e innovadores, fuimos a ver las famosas Cataratas.

Siempre nos hablaron de ellas. Ya en España, quién no oyó sobre las cascadas. En Argentina toda la gente insistía: "no os las podéis perder". Me imaginé uno de los sitios más turísticos de la tierra, hasta lo que conozco, lo era; me imaginé un montaje al estilo de un parque temático, así fue; siempre pensé que las hordas de turistas les restaría encanto, no lo se, nunca las vi sin turistas; pero lo que nunca se me pasó por la cabeza es lo que sentiría en aquel instante, lo que sentimos. Es una de esas cosas que no se puede explicar con palabras. Si recuerdo las que pronuncié: "Ahora lo entiendo todo", y puedo a continuación anotar aquella que el recuerdo me evoca. Una palabra simple, pero al mismo tiempo, inmensa:


AGUA

Agua:

1. Sustancia cuyas moléculas están formadas por la combinación de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, líquida, inodora, insípida e incolora. Es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales.

2. Licor que se obtiene por infusión, disolución o emulsión de flores, plantas o frutos, y se usa en medicina y perfumería.

3. Componente intrínseco a las cataratas de Iguazú.

Cataratas de Iguazú:

1. Situadas entre Brasil y Argentina. Ver Agua.

martes, 5 de agosto de 2008

Una historia: Mendoza


Hoy he corrido durante una hora entre colibríes, monos, ardillas y palmeras, cuesta arriba y cuesta abajo, rápido, muy rápido, sintiéndome uno más de la naturaleza. Sintiéndome vivo. Por ello, me he acordado de Luis Jait, y de sus historias con excesos, y por tanto, recuerdo Mendoza, que no es más, ni menos, que la gente que allí conocimos. Con todo esto, permitidme que esta entrada tenga el formato de una carta dirigida a todas las increíbles personas que crearon "Nuestra semana en Mendoza". Ahí va:

Hola Diana, Luis, Gustavo, familia, amigos, o lo que es lo mismo, Hola Mendoza.

Escribo esto para deciros que cada vez que recordemos su ciudad nos acordaremos de ustedes. Cuando recordemos los Andes, pensaremos en Luis y su Aconcagua; cuando recordemos los restaurantes y ese chocolate, nos vendrá a la cabeza Gustavo; cuando recorramos de nuevo el gran parque en nuestros pensamientos, sentiremos el primer encuentro con Diana ¡Qué decir de cuando Blanca haga su segunda paella!

Pero también os escribo para recapitular lo que fue esa semana de sonrisa perpetua, para que toda la gente pueda disfrutar de esta historia y para que quede escrito para luego releerlo y recordar:

Empezó como suele empezar, en el terminal de omnibus. Tras conversaciones con los de la oficina de turismo y con nuestra guía, nos decidimos por un hotel en la calle España ¡Ole! Nuestra primera visita turística: la plaza de España ¡Ole! ¡Ole!
Pronto conocimos El Parque, ese gran parque enorme que tenéis en el medio, y allí disfrutamos por fin del sol eterno, pues no nos ha abandonado hasta ahora. Clima lindo el mendocino o al menos así fue con nosotros allá.

De un día para otro, cambiaría la historia de la ciudad para nosotros: el parque no sería nunca más el mismo parque, ni la plaza España, ni el hostal...
- Estoy cansada de hacer turismo en el que sólo vemos una parte de la ciudad, que es como si fuera la parte de mentira. Necesitamos conocer gente que nos enseñe la parte de verdad, o al menos de su verdad, que será siempre más interesante. Pero claro, no es tan fácil conocer gente... - dijo ella.
- Yo siento lo mismo que tú. Mmmm.... tengo una idea - dijo él.
Ahí recordé que tengo miles de amigos en todas las ciudades del mundo (todos los tenemos) a un solo click y elegimos a dos de ellos, siguiendo el consejo de nuestra intuición. Casualidades o destino, fuimos a dar con tío, Luis, y sobrino, Gustavo.

El primer encuentro fue con Diana, en su parque, en el lago. Gracias por ponernos al día en la actualidad política en un momento tan importante, y en prepararnos para empezar a asimilar lo que sería conoceros: conocer a una pareja que un día, sin estar tristes, decidieron confirmar su felicidad. Nos contaste como tu Luis subió el Aconcagua y le cambió la vida, cómo quiso escribir sobre ello, se convirtió en escritor y tú diste a conocer esos libros, y cómo aprobaste el examen de inglés porque lo hiciste sin miedo a suspenderlo, y mucho más.

Después vino Luis en persona, el gran Gustavo y unas pizzas "muy hechas". Y empezó la desmesura: Gustavo, con vos pasamos un día grande viendo los Andes más altos, más cerca. Esa noche y las que vendrían, dormiríamos en el apartamento que nos dejaste, mil gracias. Mexicanos, risas mil, una carrera agotadora en el parque y todas esas anécdotas que viviste o te contamos hicieron que los tres pasásemos con muy buena onda. Andate tranquilo, viajá por Sudamérica, que yo iré antes contando que de Mendoza llega un cuerpo "casi" perfecto ;)

El único día solitario, pasamos entre vinos, bodegas y bicis. Que curioso, ¿no Luis? Al fin y al cabo estuvimos contigo.

Un mínimo detalle para agradecer tanto: pensamos que sería justo hacer una gran paella ¡Ole! ¡Ole! y ¡Ole! Internet, memoria y el Mercado Central fueron los prolegómenos. Después ¡ A cocinar!

La paella nunca hubiera sido lo mismo sin la inestimable ayuda de Raúl y Humberto, mil gracias. Eso si, el aplauso se lo llevó Blanca, y es que es una maestra, no hay duda, ustedes lo vieron. Que lo vean ahora el resto:

Aún lamento, Gustavo, que se rompiera en tus manos el segundo coche en menos de 24 horas y que la grúa llegara después de que nosotros acabáramos con el postre...

Mando un saludo a los que no he nombrado y también cenaron. Me asombró vuestra cultura y desparpajo.

Al día siguiente despedida, traca final: café, tus libros dedicados, comida con Gabriel, Geraldine y familia, otro encuentro extraordinario, y despedidas con sabor a chocolate.

Sentados en el autobús, dirigiéndonos a otro país, Blanca y yo callábamos: aún estábamos saboreando lo vivido, seguros de lo mucho que había influido en lo que nos queda por vivir.

Hemos conocido muchas personas en este viaje y cada una de ellas es una historia. Luis, tú dices que buscas historias, y vives las tuyas: subiendo el Aconcagua, recorriendo Uruguay en bicicleta o haciendo viajes imposibles. Nosotros vivimos también nuestra historia: decidimos hacerlo hace tres años cuando empezamos a salir, y hace casi un año cuando decidimos volar y cumplir nuestros deseos. Son estas historias: el teatro, los niños, o correr durante una hora entre colibríes, monos, ardillas y palmeras, lo que nos hace sentirnos tan vivos, tan especiales, tan mágicos ¿Y sabes porqué somos capaces de lograrlo tan facilmente? Claro que lo sabes, te lo enseñó tu hijo y nos lo recordaste a nosotros:

¡¡¡¡ PORQUE TENEMOS GANAS !!!!

Con cariño,

Blanca y Fer

P.D. ¡Os esperamos en Madrid!






jueves, 24 de julio de 2008

Aventuras en la Patagonia

Mientras escribo el borrador de esta entrada, nos dirigimos hacia la ciudad de Mendoza, pero tenemos reciente lo que ha sido nuestro paso por la Patagonia, y algo de esto os cuento en lo que viene a continuación. ¡Que lo disfrutéis!

Así es, durante horas y horas de viaje, y más aún a causa de la niebla, nos recorrimos Argentina de este a oeste y llegamos a la increíble ciudad de Bariloche, para conocerla en un invierno sin nieve.

Llegamos bien entrada la noche y nos alojamos en el albergue "Achalay", que ha sido el mejor en el que nos hemos alojado hasta ahora. Se sucedieron dos días de lluvias y relax, donde nos resarcimos del viaje siguiendo sentados y viendo buenas pelis (como "V de Vendetta, que está buena), y vimos un partido de fútbol con el que España recuperó su bandera, y leímos, y demás.


Un día lunes salió el Sol y con él, nosotros, a descubrir el porqué cuando a los argentinos les preguntas por Bariloche siempre responden: "¡Relindo!".

Lo descubrimos. Es por esto:


Y por esto:



Fueron días de senderismo, de contemplación y de mucho frío. Sobre todo el día en el que a Blanca se le ocurrió la maravillosa idea de meterse en el lago. La cosa sucedió de la siguiente forma, si el susto no me impide recordarlo con precisión:


- ¡Mira que lago, es increíble! - dijo Blanca.


- ¡Uf! Sin palabras... - dijo Fer.


- Dan ganas de bañarse... ¡estoy por bañarme! - dijo Blanca, presa de la emoción.


- Pues yo había pensado lo mismo, así que voy "padentro" - dijo Fer, sin saber lo que decía, sin saber lo que hacía.


Entonces lo hice como se hacen estas cosas: sin pensar. Me quité dos mil capas de ropa mientras Blanca me aseguraba que lo que había dicho lo hizo sin pensar, que era invierno, que si acaso no veía las montañas con nieve, que si no sabía que los lagos se habían formado a causa de una glaciación... Pero yo no pensaba... ¡Al agua!


No voy a comentar mucho más sobre este incidente, sólo que sigo vivo y que eso era el infierno al revés. Eso sí... ¡no he vuelto a pasar frío!



Todo sigue, y por ello seguimos ruta, hacia Villa La Angostura. Éste fue el paso clave. Al Norte en vez de al Sur. No hemos visto Calafate, Perito Moreno, el frío nos venció y pensamos que Argentina es enorme, y que debíamos seguir al Sol. Así que, Bariloche ha sido el punto más al Sur que he llegado en mi viaje. Ahora, toca subir, acercándome más a (casi) todos aquellos que pueden estar leyendo ésto...



En Villa La Angostura hicimos una Pizza Party con unos amigos argentinos, buena onda, y pizzas increíbles, hechas desde la masa por un maestro pizzero.


Entre otras cosas, también visitamos el Bosque de los Arrayanes, que es como cosa de otro mundo, árboles tenebrosos color canela, y que se multiplican sin cesar.



La lluvia hacía su aparición, y nosotros la esquivamos viajando. Es lo bueno de la libertad. Así que seguimos rumbo al norte, hacia San Martín de los Andes, pasando por la famosa ruta de los 7 lagos (será por lagos). Allí pasamos unos días de lluvias e indecisiones. ¿A Chile o a Mendoza?


Chile: más lagos, paisajes increíbles, volcanes en Alerta Roja.

Mendoza: Los Andes más altos, grandes bodegas y recomendado por todo aquel con el que nos cruzamos.


Fuimos, porqué no, cautos, y dejamos la experiencia de los volcanes en erupción para cuando nos lo merezcamos, así que partimos a Mendoza.


Otro largo viaje, para dar comienzo a otra gran etapa. Termino de escribir esto desde Mendoza, y os digo, tras haberlo vivido, que promete.



Un favor que os pido. Este viaje, estas experiencias... siento que está entre lo más grande que he hecho nunca, y quiero que su inspiración marque el camino de mi vida, así que, el favor: si veis que algún día me bajo de las nubes, reenviadme esta foto:





Un beso enorme a tod@s,



BLANCA y FER


martes, 15 de julio de 2008

Segundo jueguecillo

Bueno, bueno, veo que nadie fue capaz de terminarse el primer jueguecillo. O no sabéis inglés, o curráis demasiado...

Pues el viaje sigue, y hemos visitado La Patagonia, tengo fotos impresionantes y aventuras divertidas. Toda una experiencia estar allí, tan abajo... Pero hay que darle emoción. Ya casi tengo la entrada lista, y antes de publicarla, necesito vuestra participación en el segundo jueguecillo!!!!

Se trata de un juego en el que nadie gana ni pierde, sino que sólo participa. Y se trata de que vosotros os expreséis, y que al mismo tiempo mi blog quede un poco más bonito. ¡Qué bien!

El juego:

Todo empezó cuando descubrí la literatura argentina, que tiene grandes maestros como ya comenté en la anterior entrada. He pensado que sería bonito que cada uno escribiera, como comentario a esta entrada, algún trozo, frase, párrafo, exclamación... una pequeña parte de aquel libro que le cautivó, de su libro favorito, o de un libro que le marcó, o de un libro que ha hecho él, o algo que se invente, lo que sea... Y luego (opcional) explica brevemente qué significa para ese cachito de historia. Acordaos de poner en qué libro lo encontrasteis y/o el autor.

Y va a quedar relinda esta entrada con tanta literatura!!!!

He puesto un comentario como ejemplo, para que sepáis de qué se trata.

¡Animaos! Decídselo a la gente para que cada uno deje su trocito de alma. Venga, cuando lleguemos a unos... 25, publico la siguiente entrada... o quizá menos!!!

Una fotillo al azar de las que saqué en la Patagonia, como aperitivo inspirador:


Gracias!!!!

FER

lunes, 7 de julio de 2008

El reencuentro, y Buenos Aires


¡Ché! Pibas y pibes, amad@s míos, aquí estoy de vuelta con nuevas aventuras que esta vez nos llevan a la fabulosa ciudad de Buenos Aires.

Así es, tras 43 horas transcurridas con dos buses y sus respectivas paradas, que me llevaron desde Huaraz hasta La Paz, y un viaje de avión de La Paz a Buenos Aires, tras retrasar un par de horas mi reloj y vivir multitud de experiencias peruanas y bolivianas que omito por abreviar y porque, de cierta forma, las volveré a vivir más adelante para contároslas, tras todo esto... llego a la ciudad del tango. Lo mejor, tras dos días allí, apareció un ángel que venía de España con la firme idea de acompañarme durante dos mágicos meses, en la gran aventura austral. Así que, ahora bien acompañado, nos disponemos a dejarnos llevar por... Buenos Aires.

Ahora que estaréis con calor del bueno del ya entrado veranito, os digo que nosotros hemos pasado bastante frío, y es que he hecho mi viaje a la inversa, de camino al invierno. Bueno, al fin y al cabo se trata un poco de llevar la contraria...

Los siete días que hemos pasado en Buenos Aires nos han servido para hacernos una ligera idea de lo que esta ciudad supone. Sí, la ciudad del tango y de Gardel, de Maradona y Mafalda, pero también del buen gusto, de las antigüedades, de los manís calientes y protestas acaloradas en la plaza de Mayo, pero sobre todo del calor de los porteños, y de ese acento, "que sé yyyo".

Grandes maestros son ingredientes fundamentales de esta ciudad: Cortázar, Borges, Sabato... todos ellos y alguno más me han enseñado otro Buenos Aires, la ciudad en el papel, con sus cuentos, sus ficciones y sus opresiones. Seguiré hablando de ellos en la siguiente entrada...

Pero es la gente de la ciudad lo que más nos ha sorprendido, y lo que explica tantos maestros, os comento: todos nosotros, o muchos al menos, intuímos que tras una gran ciudad, por lo general, se esconde un carácter más cerrado de sus habitantes, más individualista. Dicho de un modo más coloquial: "la gente va a su bola", y al menos en Europa creo que eso es bien cierto (contradecidme si lo veis necesario). Buenos Aires, nada más llegar, me pareció más Europa que América, así que mi sorpresa fue mayor cuando descubrí la amabilidad y apertura de su gente. Si te ven mirando un mapa, siempre hay alguien que te pregunta - ¿Dónde querés ir?-; siempre nos preguntaron de dónde éramos y siempre nos elogiaban tras oír la respuesta (TODOS tienen un abuelo español!!); nos animaron apasionadamente a conocer su Argentina. Porque si me dejaran un solo adjetivo para definir a la gente con la que nos hemos cruzado, sería ese: "apasionados". Apasionados por el mate, el arte, por los espectáculos, la comida, el fútbol, el baile... la vida.

Pero ellos mismos nos contaron que aquí también se cumple: la gente de provincias es más entregada que la de la ciudad. Me cuesta imaginarlo, pero seguro que algo de verdad hay en ello, así que nos frotamos las manos y salimos rumbo a los lagos de Bariloche. Blanca y yo juntos ;)

Un abrazo enorme,

BLANCA y FER

martes, 1 de julio de 2008

Jueguecillo (el primero)

Gente, quiero solidarizarme con todos aquellos que mientras leen esto, deberían estar currando, y que ahora tras la resaca futbolera, pues menos les apetece. Y lo quiero hacer, que mejor forma, que no dejándoos dedicaros a aquello que no deseais, por tanto, quitándoos más tiempo aún (o dándooslo), para que se lo dediquéis al ocio, que es mucho más productivo si se mira de cierta forma. Por lo tanto...

Propongo dos juegos:

uno, el primero, el que presento ahora, es un sencillo juego en flash que circula por la web y que quizá conozcáis. Yo en un día lo terminé (lo cual es más productivo incluso que pasarse el día tirando piedrecitas... incluso!), así que os invito a que emuléis tal hazaña. He puesto el enlace en la sección de enlaces (a la derecha), y además lo cito ahorita: http://www.mostfungames.com/the-impossible-quiz.htm
Importante, ponedlo con música, que gana en emoción. Por favor, el primero que se lo pase, que me mande un e-mail y una prueba... Ahí lo dejo.

El segundo juego es de mi invención y será publicado en la siguiente entrada, o dentro de dos. Exactamente: en algunos días.

Un abrazo enorme desde el autobús de camino a Bariloche. Os debo las aventuras en Buenos Aires (la paciencia es un don).

FER